Retomando el ritmo

Hace alrededor de un mes tuve un pequeño-gran problema con mi viejo ordenador. Y es que ese iMac (de finales de 2011), oficialmente, debería llevar unos diez años «muerto». Pero conseguí, gracias al esfuerzo del colectivo del Open Core Legacy Patcher, recuperar el «core» del sistema operativo para que me permitiese instalar nuevas versiones que, de otra manera, serían incompatibles.

Pero ahí es donde cometí el error: Una noche, mi viejo iMac me pregunto si quería instalar una actualización «menor»… y le dije que sí. A la mañana siguiente, comprobé, con horror, que ya no arrancaba. Y en su disco duro tenía no solo mis libros (hay muchas cosas en marcha…), sino también mis fotografías y toda la documentación legal de muchos años, relativa a la vivienda, los bancos, el colegio de los niños, los médicos…

«No pasa nada«, me dije. «Tengo una copia de seguridad«. Pues bien, estuve más de una semana reinstalando diferentes versiones del sistema operativo de Apple, intentando recuperar toda esa información… sin éxito. Al parecer, el sistema nativo de Apple hace «copias progresivas», lo que significaba, en mi caso, que tenía los documentos guardados como múltiples versiones a lo largo de miles de carpetas.

Creo que intenté todo lo que sabía hacer, y alguna cosa más que fui aprendiendo sobre la marcha desde videos de YouTube reproducidos en mi teléfono móvil. Conseguí recuperar el ordenador… pero entonces la carga de la copia de seguridad se resistió.

Desde hace cuatro semanas tengo unas cuantas canas más.

Finalmente, y muy a mi pesar, me compré un ordenador nuevo. Esta vez ya no sería un iMac, pero sí un pequeño Mac mini. Mi proceso de trabajo tras quince años con un Mac hacía muy difícil que cambiase a Windows, o incluso a una versión de Linux.

Con el ordenador nuevo pude recuperar toda la información, tanto desde la copia de seguridad como desde el ordenador viejo. El proceso total duro unos diez días.

Y, ¿por qué te cuento todo esto? Pues porque la sexta novela de esta Saga Ciborg (y su boceto de portada…) estaba entre todos esos documentos. Por un momento estuve a punto de perder todo, y no sé cómo hubiese reaccionado. ¿Hubiese vuelto a escribirla tal y como está hoy? Quizá no. Ya llevaba unas 86.000 palabras escritas.

Las buenas noticias son que esa pausa me hizo reflexionar sobre el final del libro (sí, algunas ideas «catastrofistas» pasaron por mi mente), de manera que, una vez retomada la escritura, estoy teniendo una velocidad razonable. Ahora estoy ya cerca de las 93.000 palabras.

Así que la fecha de lanzamiento de comienzos de mayo sigue siendo (ejem) posible, de cara a su presentación en un evento público en Valencia (te lo contaré cuando se acerque, si todo sigue como espero) y su participación en el concurso de Amazon para autores independientes.

Como siempre, vuelve por esta web: aquí encontrarás noticias actualizadas sobre el progreso de esta novela y otras cosas interesantes…

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